Por Eusebio Gimeno
Expertos de la Facultad de Psicología de la UNAM, dijeron a Kronos que tras el sismo del 19 de septiembre, la población enfrenta una sensación de miedo y zozobra. Ese miedo ha creado conciencia y va a provocar un cambio social en el país.
La recomendación para los individuos y los padres de familia, es tratar de no entrar en pánico, hacerse a la idea de que no puede temblar todos los días del año, y que la vida debe de continuar.
El temor se nutre por la coincidencia fatal en las fechas del 19 de septiembre, de hace 32 AÑOS, millones DE MEXICANOS creen que es una señal divina, un aviso del cielo, un Castigo de Dios, porque en este país, hemos vivido sumergidos en el lodazal del pecado: como el homicidio, la lujuria, la drogadicción, el despojo de viudas y huérfanos, el abuso de poder, que mantienen a millones alejados de las enseñanzas de Dios.

Esta explicación es la única al alcance de las masas, es una visión del Apocalipsis, que se documenta ante los ojos del pueblo con los hechos terribles de tantos huracanes, inundaciones, y poblaciones afectadas tanto por el exceso de agua de lluvia y tormentas devastadoras, como por la fuerza de los terremotos.
El mayor miedo, la incertidumbre más letal es la creencia en la llegada de un nuevo terremoto de mayor intensidad a los ocho grados en la escala de Ritcher.
Ese miedo se sustenta en el hecho científico de que no hay manera de predecirlos. el brote de estos fenómenos de la naturaleza es espontáneo y prácticamente impredecible.
Como no sea por la alarma sísmica que nos da unos segundos, casi un minuto de gracia para salir corriendo y ponernos a salvo, cuando se puede, cosa que no pueden hacer los prisioneros, los enfermos, y lo que trabajan en escuelas, oficinas, fábricas y centros comerciales en los que las salidas a los espacios al aire libre son difíciles y tardados.
Refugiarse en las actividades diarias, mantener la mente ocupada, no dejar que se disgregue el pensamiento, estar ocupado en las labores diarias con entrega y pasión al trabajo al estudio, a la creación:
Los medios al alcance popular son: acudir a su iglesia, practicar su religión, refugiarse en la fe, y en la oración los que son creyentes, ya que en la creencia de Dios encontrarán consuelo, para eso es Dios para consolar a los que sufren.

Y aquello ciudadanos los que no creen en el más allá. En el pensamiento mágico de ángeles y serafines, en santos y vida eterna, que busquen la evasión de su realidad afligida, en la radio, en la lectura, en programas de televisión, en diversiones, asistan a fiestas y reuniones donde impere la alegría, y pasen un rato de disipación, eso ayuda mucho a aligerar el espíritu pesaroso de las penas que lo afligen.
El miedo natural, hasta cierto nivel, es un mecanismo de autoprotección, un sistema de alarma de los seres humanos que surge ante la posibilidad de un peligro a lo desconocido.
Pero cuando el miedo rebasa nuestra capacidad de autocontrol, cuando se refleja en la represión sanguínea, cuando arroja adrenalina a raudales, es peligroso para nuestra vida y salud física y mental.
A potencias muy altas nos puede provocar infartos, derrames cerebrales, o impulsarnos a cometer actos desesperados que nos cuesten la vida, como el hombre que se arrojó el sábado 23 de septiembre, de un ventanal de segundo piso cuando escucho que volvió a sonar la alarma sísmica.
Para colmo de males las constantes lluvias de los huracanes y tormentas tropicales que vienen de los dos océanos, reblandecen las estructuras dañadas y ponen en peligro de colapso a las edificaciones ya de por si siniestradas.
Las réplicas del terremoto, y el nuevo temblor que volvió a sacudir Oaxaca y Chiapas, reavivan el pánico de la población, hubo al menos tres casos en Oaxaca, CDMX y Tabasco en que personas murieron de infartos al volver a sentir el vaivén de la tierra bajo sus pies. La gente está muy nerviosa, intranquila, vive con pesar.
Muchos, la gran mayoría no puede conciliar el sueño profundo.
Lo adultos tenemos la obligación de hacer un esfuerzo de autocontrol para que la angustia y el mido no se conviertan en pánico, porque apanicados perdemos el control de nuestras acciones y nuestros pensamientos. Lo psicólogos y los terapeutas, hasta los maestros e Yoga sugieren respirar profundo por siete segundos, y luego expirar otro tanto, hace una pausa de dos segundos antes de volver a hacer otra inhalación, y volver a hacer este ejercicio unas cinco veces, cuando estemos asustados, eso nos relajará.
Para poder recuperar el autocontrol, y saber qué hacer, para ayudar a otros, sobre todo a los niños a algunas jovencitas que entran en histeria colectiva. El miedo puede ser más peligroso que el terremoto.

Qué pasará en los estados?
DE acuerdo a la información dada a conocer la noche del domingo 24 por el secretario de Educación Pública Aurelio Nuño Mayer, ninguna escuela pública o privada de cualquier nivel podrá regresar a clases hasta que no cuente con un certificado de autorización de la secretaría, que será expedido después que las autoridades de Protección Civil con ingenieros especialista hayan revisado a fondo cada plantel y estén seguros de que no corre riesgos estructurales.
En Chiapas y en Oaxaca continuará el proceso de reconstrucción de las escuelas iniciado a raíz del sismo del 7 de septiembre y se incluirán los planteles afectados por el sismo del 19 de septiembre.
En el resto de los estados afectados por el sismo del 19 de septiembre: Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Morelos, Puebla y Tlaxcala conforme a la normatividad aplicable, las autoridades educativas locales tienen la responsabilidad de revisar los planteles y garantizar la seguridad de sus instalaciones para reiniciar las clases.
En todos los casos, deberán informar a la SEP conforme avancen en este proceso para poder incluir las escuelas que estén en condiciones de reanudar labores en el listado que la Secretaría publicará diariamente a las 17:00.
Al igual que en Chiapas y Oaxaca, contarán con el apoyo del Gobierno Federal para avanzar en la revisión de daños, así como en la reconstrucción de los planteles afectados y en la reubicación de sus alumnos.












