Urge rescatarlo
Por Roberto Abe Camil
Nuestra tierra morelense, está herida, el desastre natural más grande del que tengamos memoria ha ocasionado daños inmensos a lo largo y ancho de Morelos.
Si bien es cierto que los sismos no son nuevos en estas tierras y que incluso han modificado nuestro entorno y paisaje, el Lago de Tequesquitengo es producto de un terremoto, lo cierto también es que hace décadas que no causaban estragos y que ninguno ha sido tan mortífero en vidas y bienes, como el del pasado 19 de septiembre, que trágicamente se empató con el recuerdo del terremoto de 1985 en la Ciudad de México.
El territorio geográfico que corresponde al Estado de Morelos, es pequeño en extensión geográfica en comparación con otras entidades de la República Mexicana, sin embargo su patrimonio histórico, artístico y cultural es vasto, abundante y rico, motivo de orgullo para los propios y de admiración para los extraños.
No en vano momentos trascendentales de la historia de México se encuentran ligados al territorio morelense.
Partiendo desde la Mitología Prehispánica que situó a Tamoanchan, paraíso terrenal en nuestros valles y montañas, a la evangelización del hemisferio que parte de los conventos Franciscanos, Dominicos y Agustinos de los altos de Morelos, catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a las primeras siembras exitosas de caña de azúcar en américa continental, la gesta heróica y monumental del Generalísimo Morelos en Amilpas, los escenarios de Yautepec que inspiraron a Altamirano en la novela mexicana del siglo XIX y la Lucha Zapatista, el movimiento agrarista más icónico de la orbe.
En estos momentos, estamos pasando de la etapa de la emergencia al de la reconstrucción que se antoja por elemental lógica, muy larga y difícil.
La prioridad son las vidas, y los elementales satisfactores de salud, comida, techo y empleo para cientos de miles de Morelenses, pero no por ello debemos dejar en el olvido los vestigios de nuestro patrimonio, historia y cultura. Cientos de monumentos se encuentran dañados o colapsados.
El Palacio de Cortés y su mural, la Catedral de Cuernavaca, Las Iglesias, Conventos, Haciendas, Edificios Civiles, muchas antiguas Presidencias Municipales, casas antiguas, edificaciones de adobe como las de Hueyapan, en fin, el daño da para años.
Este patrimonio no solo es como se ha mencionado un legado, adicionalmente representa un motor económico para la entidad y rescatarlo y salvaguardarlo impactara en la economía de la entidad.
Hay decenas de miles de familias que viven del Turismo y la prestación de servicios en Morelos, si nuestra oferta turística y cultural no está en condiciones de ser visitada o de competir, en el mejor sentido del término, con otros destinos del centro del país, no solos estamos borrando con apatía y negligencia una historia milenaria, sino a su vez estamos dejando a miles de morelenses sin sustento, ni oportunidades de calidad de vida.
No es exagerado afirmar que si muchos pierden su empleo aquí, su próxima opción laboral se encuentra pasando el Rio Bravo.
El Rescate de nuestro Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural, es difícil y oneroso, pero no es imposible, es necesario y es obligado. En el deben participar los tres niveles de gobierno, la sociedad civil e incluso instancias internacionales. Hoy la sociedad en Morelos ha despertado, ha superado con creces a las instituciones, si actuó con energía en la emergencia, lo debe hacer también en la reconstrucción, y aquí entra su labor en participar en el rescate del patrimonio cultural, y en vigilar que las cosas se hagan bien, de manera eficiente y transparente.
El rescate del Patrimonio Cultural, también debe dejar de lado protagonismos, títulos nobiliarios y membretes, así como los ciudadanos ayudaron en la emergencia, con un alto espíritu cívico y sin buscar destacar o “cacarear” su ayuda, de igual forma debe ser en lo que concierne a nuestro Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural, pues al final no se busca la promoción de personajes, se busca la preservación de los que pertenece a Morelos, a México y al Mundo.





