En la mismísima Tierra de Emiliano
Mucha tinta, palabras y voces ya se han invertido en el tópico relacionado con la creciente crisis que sin duda alguna vive MORENA en Morelos, para nadie es oculto lo que ha sucedido en el pasado reciente, precisamente el primero de julio, las circunstancias de un trabajo arduo, perseverante y tenaz de más de dieciocho años, llevó al triunfo al proyecto de nación impulsado por Andrés Manuel López Obrador, primero reconocido como auténtico luchador social y ya para este momento, como un auténtico estadista que trasciende fronteras territoriales y del tiempo a lo largo y ancho del globo terráqueo, personaje político siempre comprometido con las causas más sentidas de las mayorías o sectores desprotegidos en México, su recorrido una y otra vez por los cuatro puntos cardinales del territorio nacional lo puso al tanto y en alerta de lo que estaba y sigue ocurriendo; hablamos aquí de antecedentes de los ahora treinta y dos Estados de la Unión Mexicana, Morelos no le quedó lejos, lo tiene presente y sobre todo muy a la mano en cuanto a las circunstancias de su reciente negra historia y que afortunadamente ha concluido el pasado treinta de septiembre, fueron seis años que sumados a otros treinta nos han colocado en una situación de caos, podredumbre política, saqueos al erario, corrupción e impunidad galopante; esto es Morelos, una olla de presión cuya válvula apenas requiere de un mínimo impulso para hacerla explotar. En la tierra del General Zapata la lucha sigue, no se ha concluido con la dinámica de atención a los sectores vulnerables, campesinos, obreros entre otros, en muchos casos no se ha atendido con los cuidados debidos la gran deuda social que guardan los gobernantes para con sus patrones de a pie y que somos todos los actores productivos en la gran cadena viva de la sociedad. En este marco es en el que los partidos políticos deben aprender la lección que el pueblo con su voto les ha impuesto, los de enfrente PRIANRD ni se diga, para este instante se encuentran haciendo catarsis y recuento de los daños para nuevamente buscar posicionarse en el ánimo de los morelenses, esto por supuesto que es materia para que MORENA recapacite en su forma de hacer y decir las cosas, los mensajes directos o entre líneas emanados en días pasados por parte de su dirigente nacional, han provocado un socavón que evidencia ante propios y extraños, militantes o simpatizantes, una división real, profunda y riesgosa entre el actual gobierno y dicho partido que se supone es su aliado, sumado ello, al vacío de liderazgos de la dirigencia estatal y sus pares municipales o distritales, quienes con responsabilidad y lealtad debieran dar continuidad al proyecto de AMLO y sobre todo, posicionar al movimiento en la trinchera de humildad, respeto, reconocimiento y agradecimiento para quienes a través del sufragio le brindaron su confianza; Andrés Manuel López Obrador ni Cuauhtémoc Blanco Bravo podrán solos, ambos requieren de todo el apoyo posible para consolidar sus ideas y proyectos que en beneficios a la población son afines. Pero resulta que en MORENA Morelos la situación es compleja, se antoja de imposible reconciliación y acaba nutriendo una necesaria revolución interna que lleve a la reconformación de su estructura representativa, no obsta que los tiempos de elección para dirigencias, consejos y demás órganos de conducción sean hasta el año próximo para que, mientras tanto, las circunstancias organizativas a lo largo y ancho de la entidad sigan alimentándose con liderazgos naturales, militantes, simpatizantes y sobre todo fundadores del proyecto AMLO; así, en un símil revolucionario, se tienen para ya dos referentes que detonan el problema derivado de la división en cita, una lo es que la “tribu” denominada “RABINADA” –dícese de quienes ciegamente se tiran al despeñadero por su líder-, no han entendido desde la propia dirigencia nacional y estatal, que los actuales son tiempos distintos y que el poder que tuvieron en la entidad se les agotó con sus excesos y “jugadas” nada maestras, con las que violentaron los derechos políticos electorales de la nomenclatura de carne y hueso de MORENA, incluidos sus fundadores, y por la otra, que es una exigencia de los mexicanos afines al movimiento para que liberen y dejen de oponerse a que el partido se democratice, para así generar en unidad nacional, la fuerza real de dicho espacio de los ciudadanos, ya que aun cuando logró un primer posicionamiento a nivel nacional -como en su momento el PRIANRD-, no tiene adquirida la patente de corso para vulnerar los derechos políticos electorales de ningún militante o afín, mucho menos ejerciendo actos evidenciados de corrupción y que lamentablemente, se surten por los apetitos desmedidos e injustificados aún de sus dirigentes nacionales, al tratar como un traspatio a Morelos para exigir de manera por demás soez e injustificada chambas al gobierno entrante, mismo que hasta el 2024 deberá servir a todos los morelenses y no sólo a quienes dirigen a los partidos de la coalición incluyendo a MORENA.













